AUTOBIOGRAFÍA PATRICIA IVÓN MÁRQUEZ



Nací en Cd. Delicias, Chihuahua, el 10 de octubre de 1979, aunque mis padres residían en un poblado llamado Nuevo San Lucas, el cual pertenece al municipio de Meoqui, Chihuahua, se trasladaron a Cd. Delicias ya que el poblado no se cuenta con hospital.

Los primeros años de mi vida, viví en casa de mis abuelos, hasta que entre a la primaria, es cuando fui a vivir con mis padres.


La educación preescolar y hasta quinto grado de primaria los curse ahí en el poblado, un pueblo muy pequeño, que carecía de muchos servicios, por lo que teníamos que salir a buscarlos a la cuidad próxima; sexto grado de primaria lo cursé en Cd. Meoqui, Chihuahua, en la escuela Estatal Cuauhtémoc, porque a mi mamá no le agrado el docente que nos asignaron, así que tuve que estar viajando.

La Educación Secundaria la realice en Col. Lázaro Cárdenas, en la Escuela Secundaria Técnica No. 21, posteriormente la Educación Media Superior la curse en Cd. Meoqui, Chihuahua en el Centro de Bachillerato No. 147; aquí inicio la incertidumbre y preocupación acerca de lo que quería estudiar, provengo de una familia de escasos recursos y no había muchas posibilidades de continuar con mis estudios, quería estudiar arquitectura y era una carrera que mi padre no podía solventar, así que esa no era una opción para mí;  no quería quedarme sin estudiar, así que mi única posibilidad fue entrar a la Escuela Normal Rural Ricardo Flores Magón, ubicada en Cd. Saucillo, Chihuahua,  ya que era una escuela gratuita con opción de internado y no representaban gasto para mis padres, aplique el examen de ingreso y quede posicionada y elegida para entrar, esto fue en el año de 1997, cuando decidí ingresar a la Licenciatura en Educación Primaria, confieso que no era mi pasión, no era de las personas que soñaba y jugaba a ser la maestra de la escuela, pero poco a poco fui adquiriendo el amor por la docencia.

Los años de estancia en la Normal, fueron bastante duros, primero porque era internado y estábamos lejos de nuestras familias, en segunda porque no me sentía tan convencida de estar ahí, puesto que sentía que estaba dejando a un lado mis sueños de convertirme en arquitecto y en tercera porque el ambiente era muy pesado, un internado de mujeres es bastante complicado, además la disciplina era bastante rigurosa y la carga de trabajo era de todo el día, nos levantaban un poco antes de las 6:00 am a realizar limpieza de las áreas de la escuela y de nuestro dormitorio, regresábamos a bañarnos para ir a desayunar, a las 8:00 am iniciaban las clases; posteriormente a las 13:00 horas salíamos a comer y tomar un descanso para integrarnos nuevamente a clases y a las actividades recreativas, físicas y culturales a las 3:00 pm y salir a las 8:00 pm, así que todo el día lo teníamos ocupado, eso sin contar el tiempo que destinábamos a las tareas después de clases, pero poco a poco me fui adaptando a ese ritmo.

También me gustaría hablarles del lado bueno de la escuela, ahí conocí a grandes amistades que hasta la fecha conservo, aprendimos a tratarnos y querernos como hermanas, tuve grandes maestros a los cuales aún estimo, la disciplina y carácter que me forjó considero que me ayudó mucho a ir tomándole el gusto y amor a la docencia; nos inculcaron el sentido de responsabilidad, eran muy minuciosos en la revisión de nuestras planeaciones tratando de que nada dejáramos de lado, la elaboración del material para utilizar en nuestras clases que fuera acorde, en ese tiempo no había mucho acceso a herramientas tecnológicas  a recuerdo que solía decir que solo estaría un año ahí, para ver qué pasaba y decidir si me gustaba o no, transcurrido el año lo aplace uno más y así termine con los 4 años de la licenciatura, pero ahora si convencida que la docencia era parte de una de mis pasiones.

En el año 2001, llegué a mi querida ciudad Juárez, tengo que confesar que mi opinión acerca de esta ciudad no siempre fue buena, los primeros dos años de estancia hubo situaciones que no me permitieron disfrutar al máximo ; poco a poco me gusto estar aquí, puesto que me ofrecía grandes oportunidades de superación que en mi poblado de origen no lo iba a tener, ahora puedo decir que ya no me voy de aquí.

Inicie mi labor  docente en la  Escuela Federal  “Tarahumara” ubicada en la Colonia Tierra Nueva II, es una escuela a la que recuerdo con mucho cariño, aprendí de todo; recuerdo con aprecio a mi director, el cual era mi ídolo, tenía un carisma increíble, creatividad desbordante, humanista, responsable, un ejemplo a seguir; ahí pase alrededor de 7 años; de manera sincrónica estuve laborando como docente frente a grupo en el sistema Estatal a partir del 2003 en la Escuela Club de Leones 2521, con estatus de interina.

Retomando el tema de mi director estrella, decide cambiarse de centro de trabajo, cosa que yo lamenté bastante, meses después me propone que me valla a su nueva escuela a la subdirección a apoyarlo con el trabajo, en ese tiempo aún se podían asignar comisiones, confieso que tenía mucho miedo de no realizar un buen papel, porque aunque mi director era todo amor, era bastante perfeccionista y responsable, así que no le podía quedar mal, en fin, acepte la propuesta y me inicie en el área administrativa, todo fue mucho más fácil con su apoyo, años después el supervisor me comisionó a una dirección en esa misma escuela, la Escuela Riveras del Bravo. De ahí pasé por otras dos escuelas en la misma zona escolar aun con función administrativa y fue hasta el año 2015 cuando presenté mi renuncia al subsistema federal, en este año nació mi hijo único, Emiliano, presentó algunas dificultades de salud al nacer, así que requirió de bastantes cuidados, así  que deje una de las plazas.

Retomando mi primera escuela Estatal a la cual ingresé en el año 2003, que también recuerdo con mucho cariño, teníamos un excelente equipo de trabajo, el clima laboral era tan agradable que no queríamos que se nos terminara el turno, grandes amistades hice ahí y hasta la fecha conservo y frecuento; trabaje durante 10 años hasta que me basifiqué por medio de concurso de oposición, que fue cuando se inició este proceso. 


Asesor Técnico Pedagógico. USTE

Poco después me dieron la oportunidad de desempeñarme como Asesor Técnico Pedagógico en la Unidad de Servicios Técnicos, también una etapa de mucho aprendizaje pero no me agradó del todo, puesto que más que asesora fungía como secretaria y edecán, en ese tiempo aún no se definían legalmente las funciones del ATP, así que fácilmente nos ponían a desempeñar cualquier tipo de trabajo que no correspondía con nuestra función.


En el año 2015 presenté examen de oposición para concurso de dirección, el cual me favoreció con los resultados e ingrese a la Escuela Estatal José Ma. Morelos y Pavón 2256, hasta la fecha continúo en esa escuela, al principio fue bastante difícil, aunque conocía del manejo administrativo y pedagógico, el ambiente laboral era insoportable, eso duró durante dos años, me vi en la necesidad de solicitar un permiso sin goce de sueldo durante seis meses, me sentía agotada, enfermé y perdí la vista en un 95%, el neurólogo aseguró que la causa fue el  estrés, porque después de varios y exhaustivos estudios, no encontró ninguna explicación médica; la vista la recupere relativamente rápido, después de una operación y cuidados; durante ese tiempo residía en Covina, California con mi esposo, puesto que él trabaja en este lugar, terminándose el tiempo del permiso,  regrese a la escuela ya más relajada;  poco a poco la situación fue cambiando de manera favorable, puedo decir ahora, que no pude haber llegado a un mejor espacio, es una escuela en la cual me siento muy bien, me encanta desarrollar proyectos y que los docentes sean tan comprometidos y creativos, me gusta que vayan desentonando y haciendo las cosas diferentes, que no se quedan solo con lo requerido, siempre van más allá, realizamos muchas locuras, nos divertimos, aprendemos y nos apoyamos.

En el año 2021 ingresé en el Centro de Investigación y Docencia para retomar mis estudios de posgrado; lo cual si se me ha dificultado en algunas ocasiones, sobre todo por la carga de trabajo de tareas, trabajo administrativo de la dirección, pedagógico, tareas de mi hijo, trabajo de casa y algunas otras cosas que ando desarrollando pero estoy segura que saldré adelante.

Actualmente estoy participando para promoción vertical con funciones de supervisión, espero resultados y que estos sean favorecedores.

Puedo decir que mi tránsito por la docencia ha sido muy bueno, ha habido muchos tropiezos de los cuales se han desprendido muchos aprendizajes; también hay aciertos y satisfacciones las cuales valoro y atesoro, ahora puedo decir que amo mi profesión y trabajo.

 

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