Autobiografía Mayra Varela, un poquito sobre lo que ha pasado en mi labor docente.

 

   Todo comienza por el principio, ¿cierto? Pero bueno esta vez va a comenzar un poco después del principio, un 3 de noviembre de 1994 para ser exactos. Aquel día en la ciudad número one del mundo, ciudad Juárez, Chihuahua, obviamente y por si estaban con la duda aún. Bueno ese día en el que el doctor le comento a un padre de familia que había complicaciones en el parto y debía decidir a quién salvar, por fortuna 26 años después tenemos a una Mayra Alejandra Varela Martínez su servilleta ;) y a su señora Maíta.

Pues que les cuento, mi infancia fue muy feliz y creo que como la mayoría de los compañeros maestrxs, de pequeña me encantaba jugar a la escuelita con mis vecinitxs, ¡obvio la maestra era YO! Y déjenme decirles que hasta tarea y toda la cosa les dejaba ;)

Empecemos a contar todo esto de la formación académica y cómo fue que llegue hasta la maestría. Primero les chismeo que únicamente fui un mes al preescolar, mes en el cuál me fracturé el codo por andar corriendo y días en los que mi abuelito preguntaba por mí en otros salones o llegaba tarde. Recuerdo que la maestra siempre me decía que me asomara tantito a ver sino lo veía. Y bueno, deje de ir al preescolar porque mi tía, maestra de primaria, tenía un grupo de primer grado y decidieron que de una vez entrara a la primaria. Viene otro recuerdo, en primero y segundo los niños decían que mi tía me hacía la tarea. En cierta parte ella fue una de las inspiraciones que tuve para formarme en esta bella profesión. Después pasamos a secundaria y al bachilleres, dos centros escolares en donde encontraba más inspiraciones para ser maestra, docentes muy preparados, docentes con vocación, docentes que admiro aún porque en realidad amán y disfrutan lo que hacen. Bueno olvidé decirles el nombre de la primaria en la que estuve, es muy importante que lo sepan porque viene algo inesperado o bueno, tal vez si lo esperen... Y aquí esta Mayra sin escribir el nombre de nuevo, ahí les va fue en la escuela primaria América turno matutino, no lo olviden.

Como les había comentado casi en un inicio, de pequeña jugaba mucho a la escuelita, encontré varios ejemplos a seguir conforme avanzaba mi vida escolar y siempre que hacia test la primerita opción que me salía para estudiar era “educación”. Por un momento estando en los bachilleres paso por mi mente el estudiar alguna otra carrera de materias en las que tenía potencial, pero siempre con la finalidad de convertirme en maestra, saben cómo. Hubo problemillas que por poco hacen que no continuara con mis estudios, pero siempre hay personas buenas a nuestro alrededor y siempre hay soluciones, así que pude entrar y concluir mi formación profesional en la Universidad Autónoma de Ciudad Juárez, en el campus Ciudad Universitaria, orgullosamente licenciada en educación perteneciente a la vigésima generación.  Unos meses después de egresar de la licenciatura (por ahí de febrero del 2017) conseguí trabajo en una preparatoria particular, era mi primer reto laboral referente a mi formación profesional. Y vaya que reto fue, los chavos se veían más grandes que yo y en las clases de fin de semana, las personas me preguntaban por la maestra, yo era la maestra por la que me preguntaban, me decían que me veía muy chiquita, ¡ay gracias oigan! Participe en el examen de oposición para educación primaria ese mismo año y fui considerada idónea, pero me di cuenta un domingo que al día siguiente tenía que estar en la ciudad de Chihuahua presentando mis documentos para la asignación de plaza. Nombre no, ni de chiste pude ir, así que seguí todo ese año dando clases en la prepa y dándome cuenta de que los nervios, miedo y demás sensaciones que sentía eran pura cosa mía y podía dar clases bien ahí. En verdad que me llené de conocimiento, aprendí muchas cosas durante mi trabajo con los chavos, me enorgullecía que dijeran que les agradaban mis clases y que entendían las materias que impartía…




Al siguiente año volví a presentar el examen, de nuevo quedé idónea y esta vez sí me di cuenta con tiempo. La plaza que obtuve era temporal, por recomendación de personal en Chihuahua tuvimos que tomar eso para que después nos hablaran por una plaza definitiva. Elegí la escuela primaria estatal Antonio Ortiz Mena, estuve 15 días ahí atendiendo al grupo de 5°A. Recibí mucha ayuda de parte de los maestros de esa escuela, era un colectivo medianamente pequeño, muy unido, toda una familia, en donde fui aceptada con los brazos abiertos y siempre bien aconsejada y guiada por todos. 

Solo duré 15 días ahí porque hablaron nuevamente de Chihuahua y aquí viene el giro inesperadamente esperado, recuerdan el nombre de la primaria en la que estuve, pues bueno mi plaza definitiva, mi primer año como maestra de primaria, tuve la dicha de llevarla a cabo en esa misma primaria en la que había estado durante 6 años como alumna unos 18 años atrás más o menos. Me topé con los mismos intendentes y con mi profesor de 6°, que ahora es mi colega.

Estuve trabajando por las mañanas en la primaria y por las tardes y sábados en la prepa. Debo admitir que mi ingreso a una primaria con una plantilla docente muy grande fue muy duro, yo era la nueva y como nunca puede faltar la novatada, me “toco casualmente” el grupo de 2° aunque mi orden de presentación decía que iba a 4°. Ese grupo tan más complicado, en donde tenía un niño con autismo, 13 niños de 32 que no habían alcanzado sus aprendizajes de lecto-escritura el ciclo anterior porque pues tuvieron 5 maestros interinos. Un grupo casi casi caos podríamos decir, pero a la vez el mejor grupo del mundo ese que me hizo reafirmar por qué yo había elegido esta carrera, porque estoy aquí, dando siempre lo mejor de mí para que ellos alcancen sus aprendizajes y también logren desarrollarse de una manera integral. 

En ese momento tenía 3 retos principales:

1. Buscar estrategias para trabajar con mi estudiantito con autismo, Jesús.

2. Ser más dinámica, venía de trabajar únicamente con personas grandes y estaba un poco cerrada en ese sentido. Tenía que aprender a cantar “un candadito nos vamos a poner…” si es quería que guardaran silencio y no simplemente pedírselos.

3. Sacar adelante a los niños rezagados en la lecto-escritura.

 Se dieron cuenta que mi principal reto era el trabajo y adecuación para Jesús, sentía que no iba a poder con todo, ¡pero spoiler alert! ¡Sí pude! La verdad me siento muy orgullosa, porque, aunque uno de los ATP me tiraba indirectas por mis tatuajes y forma de trabajar (es que el salón de la maestra Mayra llega a ser muy ruidoso en ocasiones) y que la subdirectora tampoco estaba muy contenta del todo por esto mismo, al final del ciclo escolar ella se acercó y me dijo “oye Mayra, ¿Pues qué hiciste con Jesús?” yo sacada de onda pregunte el por qué y me comento que es que ya podían mantener al menos una conversación breve con él, ya sostenía un poco más la mirada al hablar con los demás y tenía un mejor comportamiento. No tienen ni la más mínima idea de cómo me sentí al escuchar eso y otras cosas más acerca de mi trabajo con él, pero que si se las cuento todas pues esto se va a alargar demasiado.

 


Pero bueno, a medio ciclo escolar tuve que dejar de impartir mis clases sabatinas en la prepa porque entre a un taller de herramientas para la enseñanza del inglés en educación básica, entonces ¿podemos incluir eso a mi formación profesional, no? Bueno pues tengo las herramientas básicas para la enseñanza del inglés y ya nada más me falta dominarlo bien. En la escuela América, estuve durante el ciclo escolar 2018-2019. Tuve grandes retos, uno en especial que no enfrente (dirigir los honores a la bandera, no puedo hablar enfrente de tantísimas personas) y tuve grandes aprendizajes, experiencias muy hermosas y que me hacen sentir muy muy orgullosa de la maestra que soy. Llevo en mi corazón todo lo aprendido durante ese ciclo, podrían ustedes decir que esto es porque fue mi primer año, pero en verdad que hay tanto que quiero contarles, por lo cual se darían cuenta de porque menciono lo primero.

 




Al finalizar el ciclo, volví a Chihuahua y no precisamente a un baile, sino a la reasignación de plazas. Un temor más de no encontrar plaza en Juáritos city. La verdad si me quedé con la espinita de escoger otro lugar y empezar desde cero, pero por algo no lo hice así que estoy feliz por ello. Esta vez tuve que dejar de dar clases en la prepa de manera definitiva, creo que no les conté, pero cuando entre al sistema estatal y luego al federal en mi primer ciclo, tuve que dejar las clases matutinas en la prepa (si ya se los había contado, ignórenlo por favor). Las deje de forma definitiva, porque ya únicamente iba por las tardes a trabajar ahí y ¡oh, sorpresa! Mi reubicación fue en la escuela primaria federal club rotario industrial José Aziz Rahaim, la José Aziz pa’ los compas y sí, estoy en el turno vespertino. Por esas obvias razones no podía seguir más en la prepa, sino ahí seguiría.

En este, mi nuevo centro de trabajo, llevo ya dos ciclos laborando (llegue aquí en el 2019) Es una comunidad pequeña, somos solamente seis maestros frente a grupo, el profesor de educación física, director y la intendenta. Cabe mencionar que está a 5 minutos de mi casa, lo que a muchos les parecería feo a mí me parece bien suave.



Nosotros como docentes, siempre estamos enfrentando nuevos retos. Ya sea profesionalmente (mi reto aquí es haberme inscrito a la maestría en educación en el CID. La formación continua es lo máximo, aunque a veces sea abrumador por tanto pendiente de todos lados), dentro de lo laboral (la integración en el colectivo totalmente nuevo de nuestra escuela), dentro del aula (el trabajo con los niños, que en este ciclo y el final del anterior se complicó para muchos. En mi caso no puedo tener video llamadas seguido con mis niños porque la zona donde se encuentra la escuela es considerada una zona de escasos recursos.) Pero lo que nos enseñan todos estos retos es a siempre buscar la manera de salir adelante, de sobrepasar los límites, de buscar soluciones, de innovar en nuestro trabajo, estar en constante capacitación y no quedarnos estancados en lo mismo, nunca. Amo ser maestra, amo mi carrera y aunque a veces sienta que no voy a poder, siempre puedo y logro obtener nuevas memorias que me llenan de orgullo y que me hacen mostrarles a todos que la docencia es muy linda y muy pero muy gratificante.

¡Uh olvidaba, decirles en mi nuevo centro de trabajo ya puedo dirigir los honores a la bandera!


Comentarios

  1. Felicidades por todos tus logros compañera! Recuerda que el micrófono es como la docencia :) ha seguir enfrentarlos para que sigan siendo los canales de comunicación donde puedas compartir lo mejor de ti para tus alumnos.

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